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EL TESTACCIO: DE VERTEDERO A ARCHIVO |
Sobre las ánforas romanas se escribían una serie de datos, en un cierto sentido equivalentes a las etiquetas de los recipientes modernos.
Las ánforas olearias béticas, con su conjunto de información particularmente complejo, llegaban a millares a los almacenes (horrea) de Roma. Allí, trasvasado su contenido a recipientes más pequeños, venían abandonadas en una descarga a lo largo del tiempo, el moderno Testaccio, donde, por sus características particulares - los tiestos eran recubiertos de cal para evitar los malos olores -, se han conservado una gran cantidad de información epigráfica.
El conjunto epigráfico de un ánfora bética estaba hecho en
dos momentos distintos : las marcas impresas (sellos) y las incisiones (grafitos) que se hacían antes de
que la arcilla estuviese cocida, después las inscripciones
pintadas (tituli picti),
con tinta negra o roja que venían realizadas en el momento del
envasado o con posterioridad.
Los sellos dan información, sobre todo, del propietario del aceite, representado con tria nomina (generalmente abreviados con tres letras) pero, a veces, aparecen también los nombres de los productores o de los hornos (figlinae) donde era fabricada el ánfora.

Sello bético: II(duorum) CAMILI / MELISSI
El sello se refiere a una familia productora de aceite de
mediados del s. III d.C.
(procede de Las Delicias, taller próximo a la antigua ciudad de Astigi).
Los grafitos ante cocturam, son en general siglas, frecuentemente numéricas, que indican lotes de ánforas. A veces incluyen una información más completa, indicando el día o el año de fabricación y el nombre de quienes controlaban la producción.
Las inscripciones pintadas (tituli picti), que se pueden encontrar sobre el cuello, sobre la espalda, y sobre el vientre, indican la tara, el nombre del mercader y el peso neto. Así etiquetadas las ánforas eran sometidas a los controles de los empleados del Fisco. Éstos, efectuadas las verificaciones del peso anotaban, en caracteres cursivos, generalmente bajo una de las asas, el nombre del lugar del control, el año consular, el peso exacto y el nombre del controlador.

Fragmento de ánfora Dressel 20 con el
conjunto epigráfico.
Titulus X[---]V (en el cuello la tara del ánfora en libras
romanas).
Titulus FISCI RATIONIS [PATR]I/MONI STAT PO[---]
(en la espalda el nombre del mercator.
que en este caso es el propio estado).
Titulus CCXVI (en el vientre el peso neto del ánfora en
libras romanas).
Respecto a los estudios de Dressel, hoy se conocen más nombres de mercaderes y de lugares de control, de dataciones, de fábricas de ánforas y más productores de aceite; pero, gracias ala aportación del análisis arqueométrico los conocimientos se están ampliando también desde otros puntos de vista.
Anfora Dressel 20 de la primera mitad del s. III d.C.
con la recostrucción de las inscripciones post-severianas
a partir de varios ejemplos provenientes del Testaccio.