| Internet. Evaluador y difusor de la ciencia histórica. | ||
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Introducción Internet es la mayor expresión de libertad de nuestro tiempo. En la Red se encuentra todo, lo deseable y lo indeseable. Entre lo deseable destaca, sin duda, la posibilidad de una rápida difusión del conocimiento científico, hecho particularmente importante en el campo de las ciencias sociales. Mientras que en las ciencias naturales se ha llegado a una lengua franca, el inglés, en las ciencias sociales, dada la gran diversidad de sus campos e intereses, resulta imposible pensar en hablar una lengua común. Carecería de sentido que los investigadores alemanes que estudian la historia alemana produjesen la mayor parte de sus trabajos en inglés, cuando la mayoría de su público es de habla germana. Del mismo modo, si un historiador inglés investiga sobre la historia de Alemania, tendría que aprender alemán, porque los documentos de los que precisa están mayoritariamente escritos en alemán, y tendrá que publicar algunos de sus trabajos en alemán, porque la mayoría de su público es de lengua alemana. Hemos usado como ejemplo a dos países cuya lengua y tradición investigadora gozan de gran prestigio. Este prestigio se basa, a parte de la calidad de su trabajo, en un buen sistema de difusión de sus investigaciones. Para otros países, cuyas lenguas o tradiciones investigadoras están menos difundidas, el uso de la Red constituye un importante medio para alcanzar rápidamente una amplia difusión. En la actualidad, el conjunto de información almacenada en Internet resulta inabarcable y puede constituir, más que una ayuda, una pérdida de tiempo, por lo que pensamos que se irá creando una jerarquización de la información contenida en las páginas web. Por otra parte, también empiezan a proliferar trabajos considerados de investigación que no son más que la apropiación de parte del cúmulo de datos contenidos en la Red, lo que constituye un vicio en el proceso investigador. Contra el vicio señalado no podemos más que valorar negativamente los trabajos realizados de esta manera y ello dependerá de la capacidad crítica del investigador que lo realice. Las páginas de escaso contenido sólo hacen perder el tiempo al investigador experimentado una sola vez; sin embargo, al investigador neófito pueden inducirle a pensar que el contenido es aceptable y a supravalorarla. Por poner ejemplo, consultamos una página sobre los cónsules romanos cuyo contenido era de una calidad muy inferior a la del libro fundamental para dicho conocimiento: la obra de A. DEGRASSI, I fasti consolari dell'Imperio Romano dal 30 a.C. al 618 d. C., Roma, 1952. Por tanto, la utilidad de la página web era nula, pero quienes desconozcan el libro de DEGRASSI, y las aportaciones posteriores de muchos investigadores, pueden considerar que en dicha página "está todo", lo cual no sólo es un lamentable error, sino, sobre todo, puede incitar a no realizar mayores controles por parte del investigador a quien, en un momento dado, pueda serle útil uno de los datos concretos contenidos en dicha página. La evolución de la Red y sus condicionantes son tan rápidas y tan novedosas que resulta imposible crear un modus operandi único, y cada día hemos de esperar la mejora continua de las probabilidades informáticas de la Red. Pero sí resulta importante hacer una reflexión sobre algunas características que nosotros consideramos que deben ser necesarias en las páginas web de carácter científico. Puede decirse que hoy existen varios tipos de páginas web de interés científico:
Es este último tipo el de mayor uso en el mundo universitario. Esto es debido, por una parte, al propio interés del grupo por mostrar su trabajo. Por otra, al hecho de que el control de la calidad y de la difusión del trabajo universitario son dos conceptos que últimamente han sido tenidos en cuenta por la comunidad científica. Sobre todo, los que muestran el grado de transferencia de la investigación a la sociedad; esto es tenido en cuenta a la hora de obtener recursos. Estas páginas son, normalmente, realizadas por miembros del equipo investigador, en la mayoría de los casos sin un soporte técnico por parte de las instituciones que representan. Por ello, su presentación depende, no sólo de la calidad científica del grupo, sino también de la "calidad como informático" de algún o algunos de sus miembros. Es este un aspecto muy importante. Como hemos señalado, la mayoría de estas páginas nacen del deseo, de la voluntad, y del gusto de cada grupo y, aunque las universidades también invierten en crear páginas web de carácter institucional sobre la variada actividad de la universidad, rara vez pone estos medios a disposición de sus grupos de investigación. Es más, a veces la universidad, con el afán de mantener el control de todo lo que se hace en la institución, dificulta el desarrollo de estas páginas que, en nuestra opinión, deben ser gestionadas por los grupos respectivos; no sólo en sus contenidos, sino también en su uso informático. Naturalmente, la solución es que la universidad ponga, a disposición de los investigadores, técnicos capaces de entender las propuestas y necesidades de cada grupo. Creemos que para que esta simbiosis funcione convenientemente se necesita de personal que sea a la vez investigador en el campo de la ciencia en la que se incluye al grupo determinado y un buen conocedor de la informática y de Internet. Cada día será más fácil encontrar esto, pues cada vez hay más personas que reúnen las dos características, dado el pronto aprendizaje de los jóvenes en el uso de los ordenadores. Pero, fundamentalmente, el futuro de la ciencia en Internet no sólo dependerá de la capacidad de los grupos para comunicar y difundir su investigación sino, sobre todo, de la calidad de dicha investigación. Sobre esto, la red Internet ofrece la posibilidad del control y el conocimiento continuo del conjunto de una determinada investigación. Así pues, se impone la necesidad de que las páginas dispongan de sistemas estadísticos que muestren a la comunidad científica y a los creadores de la página el impacto continuo de dicha página y del trabajo realizado por el grupo. Como muestra de estas ideas, queremos presentar aquí el sistema desarrollado por el grupo CEIPAC. |